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MINERALIZACION EPITERMAL DE ORO Y PLATA EN EL AREA DEL DORADO-MONSERRAT, MACIZO DEL DESEADO, SANTA CRUZ, ARGENTINA

Leandro E. Echavarria
Instituto de Recursos Minerales (INREMI -UNLP)
Argentina
 
 
 
Introducción 
Desarrollo
Conclusiones
Referencias
 
 

 
 
 
INTRODUCCIÓN

En el Macizo del Deseado, provincia de Santa Cruz, se localizan varios depósitos epitermales emplazados en rocas volcánicas intermedias a básicas de la Formación Bajo Pobre (Jurásico medio) y en un complejo vulcano-piroclástico reunido en la Formación Chon Aike (Jurásico medio-superior). Se trata de sistemas vetiformes de baja sulfuración constituidos en gran parte por cuarzo con importantes contenidos en oro y plata [1,2].
La presente contribución tiene por finalidad dar a conocer las características geológicas de dos de dichos depósitos, emplazados entre las estancias El Dorado y Monserrat. El área de trabajo se ubica en el Departamento Magallanes de la citada provincia, entre los paralelos 48° 23´ y 48° 26´ de Latitud Sur y los meridianos 68° 34´ y 68° 38´ de Longitud Oeste, situándose alrededor de 100 kilómetros al noroeste de la localidad de Puerto San Julián.
Los trabajos realizados en la región se enmarcan en un Proyecto de Investigación y Desarrollo, financiado por BID-CONICET, que están llevando a cabo docentes e investigadores del Instituto de Recursos Minerales (FCN y M -UNLP) y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

 

MARCO GEOLÓGICO REGIONAL

El Macizo del Deseado es una provincia morfoestructural ubicada en el centro de la provincia de Santa Cruz. Está conformado por un basamento metamórfico, de asomos aislados y reducidos de metamorfitas de bajo y mediano grado, incluidas por Di Persia [3] en la Formación La Modesta, asignada al Precámbrico superior. Por encima y en discordancia angular se ubica la Formación Bajo Pobre, constituida por vulcanicas de composición intermedia a básica de edad jurásica media. La secuencia estratigráfica continúa con un complejo volcánico-piroclástico-sedimentario del jurásico superior de gran extensión [4,5], donde se reconocen flujos piroclásticos, tobas laminadas, domos lávicos, megabrechas; estas rocas se reúnen en las formaciones La Matilde y Chon Aike, ubicadas dentro del Grupo Bahía Laura, al que se asocian las distintas manifestaciones epitermales presentes en este ámbito geológico [6]. En forma discordante sobre las unidades mencionadas se depositan tobas y tufitas pertenecientes a las Formaciones Bajo Grande y Baqueró, del Cretácico inferior.
Finalmente, durante el Terciario y Cuaternario, se produce la efusión de numerosas coladas de basaltos olivínicos intercaladas con depósitos marinos y continentales de las Formaciones Patagonia y Santa Cruz, respectivamente.

GEOLOGÍA LOCAL

La unidad más expandida en la región es la Formación Bajo Pobre, constituida por rocas volcánicas que afloran en bloques ascendidos producto del movimiento de fallas de rumbo general este-oeste (fig. 1).
 
 
 
  Fig. 1. Mapa de ubicación y geológico del sector comprendido entre las estancias  El Dorado y Monserrat.   
(Si desea ver una copia de alta definición de la Fig 1, presione sobre la imagen).
Las vulcanitas, principalmente andesitas, son de grano fino, oscuras, de negro a rojizo debido a la presencia de óxidos de hierro que cubren las superficies expuestas, mientras que en corte fresco son gris oscuro. En corte delgado son microporfíricas con abundantes microfenocristales de plagioclasas, clinopiroxenos, y más escasos y pequeños de ortopiroxenos y olivinas. Las plagioclasas, andesina, poseen entre 0,6 y 0,8 milímetro, son cristales tabulares, maclados, zonados. Los clinopiroxenos, de hasta 1 milímetro, suelen estar fuertemente alterados y fracturados, y poseen importantes bordes de reacción, probablemente a anfíboles. La base de estas vulcanitas suele estar constituida por tablillas de plagioclasas entre las que se disponen pequeños cristales de orto (hipersteno) y clinopiroxenos (augita), conformando una textura microlítica, con pasajes locales a microlítica fluidal, y en ocasiones intergranular.
Coronando las vulcanitas descriptas se encuentran brechas volcánicas mantiformes de 4 a 6 metros de potencia, con inclinaciones de alrededor de 20° al sur y sudeste. Las brechas están conformadas por clastos de andesitas y basaltos de tamaños muy variables, desde pocos centímetros hasta 1 metro de diámetro, generalmente los más pequeños poseen formas angulosas mientras que los mayores tienden a ser redondeados. La matriz es de color gris oscura, abundante, maciza y cerrada, constituyendo una textura matriz sostén.
El vulcanismo ácido de la Formación Chon Aike está representado, en la zona de estudio, por ignimbritas de composición riolítica a riodacítica, textura porfírica, con numerosos cristaloclastos de cuarzo, feldespatos alcalinos (principalmente sanidina) y biotita parcialmente desferrizada. Los vitroclastos son abundantes, así como los litoclastos de rocas volcánicas y piroclásticas ácidas. Estos componentes se encuentran inmersos en una matriz fina, cuarzo-feldespática, producto de desvitrificación. Las tobas intercaladas con los mantos descriptos son, en general, finas, con granulometrías de 1 a 2 milímetros, vítreas y con cristaloclastos de cuarzo, escaso feldespato y biotita. Están dispuestas en bancos muy delgados y continuos. También se observan brechas monolíticas, denominadas megabrechas, caracterizadas por el gran tamaño de sus clastos, intercaladas con las ignimbritas.
Se ha reconocido, unos tres kilómetros al sur de la Estancia Monserrat, un domo lávico ácido compuesto en la base por piroclastitas, que gradan de lapillitas gruesas a tobas finas hacia el techo, culminando con lavas viscosas, que forman la gran parte de esta estructura. Se trata de lavas riolíticas, finamente laminadas, producto de la fluidalidad. Dispersos en la pasta, se encuentran numerosos fenocristales de cuarzo de hasta 2 milímetros de diámetro; feldespatos potásicos, los que se hallan casi totalmente lixiviados, y pequeños fenocristales de biotita (menores a 1 milímetro), parcialmente desferrizados, que se disponen paralelos a las líneas de flujo. La pasta está integrada por un fino mosaico de cuarzo, posiblemente producto de desvitrificación, debido a su pequeño tamaño, formas ameboidales y gran cantidad de impurezas. Se reconocieron también, pequeños xenolitos de rocas volcánicas de textura microlítica, de hasta 1 milímetro de diámetro, asignados a las andesitas de la Formación Bajo Pobre subyacentes.
La Formación La Matilde está representada por tobas y tufitas que se presentan en bancos con suaves inclinaciones hacia el sur y sudeste. En discordancia angular se depositan sedimentos cretácicos de las formaciones Bajo Gande y Baqueró, integradas por una sucesión monótona de tobas, tufitas y escasos bancos poco potentes de sabulitas y conglomerados finos.
Derrames de basaltos alcalinos de intraplaca de edad pleistocena cubren gran parte del área, dificultando la interpretación de los eventos geológicos precedentes.

MINERALIZACION

ROCA DE CAJA Y ALTERACIÓN HIDROTERMAL: La mineralización se emplaza en las andesitas de la Formación Bajo Pobre, donde se han reconocido zonaciones con diferente alteración hidrotermal. La alteración que se ubica en las cercanías de las vetas es una alteración fílica, y pasa transicionalmente a una alteración propilítica en las áreas más distales.
La alteración fílica afecta a las rocas encajantes que se encuentran en las inmediaciones de las vetas, formando halos de dimensiones variables, llegando a medir aproximadamente 4 metros, ella está integrada por una zona silicificada y otra sericitizada, la primera se halla en el contacto con las vetas cuarcíferas y se caracteriza por la incorporación de cuarzo como finas venillas, reemplazando a la base de grano fino de las vulcanitas y rellenando oquedades; la textura original y la mineralogía ha sido total o intensamente destruida; los microfenocristales de plagioclasas aún conservan su identidad, encontrándose fuertemente adularizados; los minerales máficos han sido destruidos completamente, su lugar ha sido ocupado por un mosaico de cuarzo fino. Es abundante la cantidad de minerales opacos, posiblemente pirita, que se desarrolla primariamente y altera parcial a totalmente a individuos de magnetita. A medida que aumenta la distancia con los filones disminuye la cantidad de sílice incorporada, tanto las plagioclasas como los piroxenos se observan sericitizados, a partir de los planos de macla, clivaje y superficies de fractura. La disposición de la sericita hace suponer que su formación es posterior a la silicificación y, consecuentemente, a la mineralización.
En las zonas distales, con respecto a las vetas, se encuentra la alteración propilítica, caracterizada por la presencia de cloritas desarrolladas a partir de los microfenocristales de piroxenos y de los minerales de la pasta.

MORFOLOGIA: En el área de estudio se han reconocido alrededor de 45 vetas que totalizan aproximadamente 10.000 metros de corrida, situadas en dos zonas diferentes, la más importante se localiza en las inmediaciones de la estancia Monserrat, mientras que la segunda se ubica unos 6 kilómetros al este del casco de la estancia El Dorado. Las vetas están constituidas por cuarzo y, en menor medida, baritina. Las primeras sobresalen en el paisaje como crestones alineados de hasta 3 metros de altura, mientras que las de baritina se hallan ocupando las zonas deprimidas del relieve, sin formar crestas pronunciadas debido a su menor resistencia a la erosión.
El espesor de las vetas generalmente es reducido, con un promedio de 0,85 metro, aunque poseen grandes variaciones a lo largo del rumbo, llegando a medir, en algunos casos hasta 4 metros.
Las vetas del sector Monserrat se emplazan, preferentemente, en una fractura de rumbo aproximado norte-sur; hacia el sur, esta zona de cizalla se ramifica originando varias apófisis que, en general, poseen rumbo noroeste. Por su parte, el sector El Dorado esta constituido por estructuras de rumbo aproximado este-oeste a noroeste-sudeste, ellas están formadas, generalmente, por cuerpos silicificados dispuestos “en echelon” [7].

MINERALOGIA: Las vetas se caracterizan por la abundancia de cuarzo y sus polimorfos, acompañados por pirita, adularia, oro y baritina, hay una ausencia total de sulfuros de metales base en superficie.
La adularia es un mineral formador de las vetas y venillas, dispuesta, generalmente, en el contacto con la roca de caja. Se presenta en cristales subhedrales a euhedrales de forma cuneiforme o con secciones rómbicas de hasta 150 micrómetros de tamaño, en general son límpidos, libres de inclusiones. En algunos sectores es abundante, llegando a ocupar alrededor del 20% del volumen de las venillas.
Se observan distintas generaciones de cuarzo (fig. 2), cada una de ellas con texturas características, por medio de las cuales se puede establecer un orden cronológico de formación [8]. El primer pulso está integrado por cuarzo con textura de reemplazo, la sustitución, que ha sido completa, se cree que se ha producido a partir de carbonatos debido a la extrema fineza de las hojas, el clivaje rombohédrico y la terminación en cuña; que, de acuerdo a Morrison et al. [9], son características del reemplazo de calcita. La sustitución genera distintos tipos de texturas que se han reunido en cuatro grupos: reemplazo en enrejado, formado por hojas de cuarzo que se intersectan dejando espacios triangulares entre ellas, dichas cavidades se encuentran parcial o totalmente rellenas por cuarzo en peine; en el reemplazo fantasma la pseudomorfosis está definida por concentraciones de impurezas que se encontraban en el mineral primario y que fueron liberadas durante el reemplazo, pero que conservan la disposición original; en el reemplazo paralelo y radiado, la sustitución ocurre preferentemente a lo largo de particiones lamelares, originando hojas muy delgadas y paralelas o radiadas. Si bien las texturas de reemplazo han sido descriptas en todos los sectores mineralizados de la zona de estudio, existe una clara diferencia de sus características entre las vetas de Monserrat y las de El Dorado. En las primeras la sustitución ha sido por cuarzo cristalino, de forma subedral a rectangular, de hasta 1 milímetro de diámetro, mientras que en El Dorado el reemplazo es por cuarzo microcristalino de aspecto lechoso y se encuentra en sectores restringidos, dentro de las vetas con textura bandeada o de calcedonia maciza.
Donde el cuarzo precipita en espacios abiertos, se generan texturas de cuarzo macizo, propias del sector Monserrat, caracterizadas por cuarzo subedral de hasta 1 milímetro de tamaño, algunos de ellos con textura de cristales zonados, constituida por zonas alternantes lechosas y transparentes, dentro de los cristales. 
Un pulso posterior ha generado un bandeado costriforme, formado por calcedonia o cuarzo calcedónico con alternancia de colores claros, blanco, verde y rosado. Macroscópicamente es compacto, no deja espacios abiertos y forma "paquetes" macizos de hasta 2,5 metros de potencia. Microscópicamente se observan delgadas capas de alrededor de 50 micrómetros de espesor, en las que se producen variaciones en la cantidad de minerales opacos y también, leves cambios en el tamaño de los cristales. En el sector El Dorado, esta textura se asocia a zonas de calcedonia maciza, de aspecto homogéneo, vítreo, lechoso, gris oscuro o rojizo, dependiendo de las impurezas presentes, suele contener una tenue variación en la coloración, lo que resulta en un aspecto bandeado difuso, con límites transicionales. Microscópicamente está formada por un mosaico cerrado, microcristalino, con escasos minerales opacos.
El último pulso, de menor desarrollo que los anteriores, se encuentra formando pequeñas vetas muy discontinuas, y venillas, que cortan a las texturas anteriores. Éste, está constituido por sílice amorfa que origina texturas de recristalización entre las que se reconocen: texturas en mosaico, representada por cuarzo microcristalino, de 8 a 20 micrómetros de tamaño promedio, de forma anhedral y crecimiento compacto, que posee contactos entre granos, muy irregulares e interpenetrados. Textura microplumosa, que presenta, dentro de los cristales de cuarzo, una extinción con aspecto plumoso o astilloso, que se observa sólo cuando el cristal está en la posición de máxima extinción; dichas discontinuidades internas de los granos pueden presentarse tanto en los bordes de los mismos, con núcleos homogéneos o formando parches que ocupan todo el cristal. Por último, la textura llameante, se caracteriza por la extinción radiada de los cristales individuales de cuarzo, mientras que el conjunto posee una forma externa circular [10, 11]. Esta textura se observa en los bordes de los cristales de cuarzo de núcleo homogéneo o formando agregados individuales de formas más o menos euhédricas. Generalmente, el cuarzo con textura llameante se encuentra ocupando oquedades o espacios entre cristales de mayor tamaño, por lo cual se interpreta que se forma a partir del líquido residual que se alojó en dichos intersticios y que originó, en una primer etapa, un sólido amorfo rico en sílice, para posteriormente recristalizar dando origen a este tipo de texturas [12].
En cuanto a la baritina, ésta aparece en grandes cristales tabulares de más de 5 centímetros de longitud que conforman un agregado macizo, de alta pureza, dispuesta en vetas de hasta 2 metros de potencia y cientos de corrida, que poseen contactos netos con las estructuras de cuarzo y suelen estar cortándolas. Los individuos más pequeños se presentan en forma radial o en enrejado, dejando espacios triangulares entre ellos, muy comúnmente ocupados por cuarzo con textura de recristalización.
El oro constituye pequeños individuos de forma irregular, de hasta 100 micrómetros de tamaño, reconocidos en el cuarzo de grano grueso de textura maciza y de reemplazo. Presenta tonalidades amarillentas con sectores más claros dispuestos en el centro de los granos. Estudios de microanálisis químicos realizados con microsonda electrónica determinaron que el centro de los granos posee una composición media de 45% en peso de plata y 55% de oro, mientras que hacia los bordes aumenta considerablemente el contenido de oro llegando a 98%.
La pirita es el sulfuro más común, se presenta en cristales euhedrales cúbicos de hasta 5 milímetros de tamaño, generalmente asociada al cuarzo macizo, bandeado y de reemplazo. Se lo encuentra sin alteración alguna o cubierta por una pátina de óxidos de hierro.

INCLUSIONES FLUIDAS: Método de estudio: Se han estudiado petrográfica y microtermométricamente las inclusiones alojadas en cuarzo, adularia y baritina; para ello se ha utilizado una platina de calentamiento/enfriamiento Chaixmeca –180/600 °C.
Para el caso del cuarzo, las únicas texturas que poseen inclusiones fluidas que permiten su estudio al nivel de resolución del microscopio óptico, son las de reemplazo y maciza. Sólo se han considerado las inclusiones primarias dispuestas sobre líneas de crecimiento.
Resultados: Las inclusiones estudiadas en cuarzo son de forma irregular, de 4 a 30 micrómetros de diámetro, aunque la mayoría posee alrededor de 10 micrómetros, las formas más comunes son semiredondeadas y semirectangulares, siendo monofásicas, bifásicas y trifásicas. Las primeras están compuestas por un líquido acuoso, las bifásicas que suelen ser las más abundantes, están formadas por una fase líquida acuosa y una gaseosa constituida por vapor de agua. La relación líquido gas es muy variable, la burbuja puede ocupar del 10 al 80% de la inclusión. Las inclusiones trifásicas se componen de una fase líquida acuosa, una gaseosa y otra sólida formada por individuos irregulares o rectangulares, de birrefringencia elevada. La fase sólida es muy errática se presenta sólo en muy escasas inclusiones y la proporción que ocupa posee un alto grado de variabilidad; esta fase persiste aún a elevadas temperaturas, a las que la homogeneización de las fases gaseosa y líquida se ha producido.
En el estudio de enfriamiento se han medido temperaturas de fusión de hielo (Tfh) entre -0,5° y -3,5°C (fig. 3a), correspondiéndose con salinidades bajas entre 1,5 y 7,8% en equivalente de NaCl, con un pico en 2,6%. La homogeneización, durante el calentamiento, se produce en todos los casos a la fase líquida a temperaturas (Th) comprendidas entre 160° y 280°C con una moda entre los 210° y los 250°C (fig. 3b). La temperatura del eutéctico (Te) del sistema se encuentra entre -20° y -22°C, la que correspondería a un sistema H2O-NaCl, el cual posee una Te teórica de -21,2°C.
La baritina estudiada posee gran cantidad de inclusiones, la mayoría de ellas de gran tamaño, mayores a 100 micrómetros. Se diferenciaron inclusiones de probable origen primario, aisladas y de distribución azarosa, generalmente son grandes, con gran proporción de inclusiones monofásicas; también bifásicas, menos comunes, formadas por una fase líquida y otra gaseosa, esta última ocupa, generalmente, alrededor del 30% del volumen de la inclusión. Su forma es redondeada a irregular, con la presencia de notables procesos de estrangulamiento (necking down), totales o parciales. Asimismo, se observaron numerosos trenes de inclusiones secundarias que cortan a los cristales en todas direcciones. En las mediciones microtermométricas de las inclusiones primarias se comprobó una marcada elevación de la salinidad con respecto al cuarzo, midiéndose temperaturas de fusión de hielo (Tfh) entre -4° y -12°C (fig. 3a), es decir de 6 a 16 % en equivalente de NaCl. La temperatura de homogeneización se encuentra entre 160° y 190°C (fig. 3b).
Las inclusiones fluidas estudiadas en adularia son alargadas a redondeadas, algunas de forma estrellada. La gran parte son bifásicas, con una fase líquida abundante que rodea a una pequeña fase gaseosa que ocupa aproximadamente el 20 % de la inclusión. Su disposición es aislada o más comúnmente alineada, pudiéndose tratar de inclusiones secundarias. Las temperaturas de fusión de hielo, obtenidas durante los ensayos criométricos, poseen muy poca variación, entre -1,5° y -2,5°C (fig. 3a), resultando salinidades bajas, en el orden de 2,8 % equivalente de NaCl. La temperatura del eutéctico, como en los casos del cuarzo y la baritina, ha resultado sumamente difícil de determinar, recurriéndose a varios procesos de “cicling” con el objeto de desarrollar cristales grandes y euhedrales de hielo. De esta manera se ha podido medir una temperatura que está en los -26 °C, la que podría corresponder a un sistema H2O-NaCl. Durante los ensayos de calentamiento se registró que entre 160° y 220°C desaparece la fase gaseosa (fig. 3b).
Con el estudio de microanálisis por microsonda RAMAN se confirmó que las inclusiones estudiadas en el cuarzo, baritina y adularia son acuo-salinas, sin fases carbónicas.

 
 
 
 
  Fig. 3. Resultados de los ensayos microtermométricos en inclusiones fluidas. Superior: Temperaturas de homogeneización en cristales de cuarzo, baritina y adularia. Inferior: Temperaturas de fusión de hielo y salinidades equivalentes para las mismas muestras. 

(Si desea ver una copia de alta definición de la Fig 3, presione sobre la imagen).

GEOQUÍMICA: Método de esudio: Con la finalidad de conocer los contenidos y relación de varios elementos, principalmente oro y plata, se han realizado análisis químicos sobre 92 muestras; tomadas para tal fin en las vetas de cuarzo del sector Monserrat y El Dorado. El tamaño de las muestras recolectadas es de aproximadamente 2 kilogramos y han sido extraídas de superficie por medio de esquirleo perpendicular a las estructuras en sectores escogidos al azar, a lo largo de las principales vetas del distrito.
En el sector Monserrat se han diferenciado las muestras con texturas de cuarzo maciza, de reemplazo y bandeada (tabla 2); mientras que en El Dorado todas las muestras son de cuarzo fino o calcedonia con características muy similares entre ellas, por lo cual no han sido subdivididas.
Con los resultados de los análisis químicos efectuados se han realizado estudios estadísticos, obteniéndose los valores promedio, los desvíos típicos y los coeficientes de variación porcentual para todos los elementos estudiados (tabla 1).
Resultados: En el sector Monserrat, los contenidos de oro y plata en las vetas cuarcíferas son elevados (tabla 1).
 
  Ag As Au Ba Cu Pb Sb Zn
Nº determinac. 78 78 78 47 78 78 78 78
Máximo (ppm) 1200 1300 77.10 75000 40.60 1090 413.00 664
Mínimo (ppm) 1.79 5.56 0.02 230.00 2.78 0.62 1.66 0.5
Media (ppm) 152.75 96.17 6.20 5615.74 8.02 98.74 62.16 27.95
Dsv. típico 218.89 166.39 10.80 13190.3 6.77 190.17 63.66 78.53
Coef. Variac. (%) 143.30 173.02 174.19 234.18 84.37 192.61 102.41 280.93
Tabla 1. Resultados de los cálculos estadísticos realizados en base a los análisis químicos efectuados en vetas de cuarzo del área Monserrat.

El oro posee un promedio de 6,2 ppm, mientras que la plata alcanza 152,75 ppm.
Los metales base se presentan en muy baja concentración. El cobre registra un promedio de 8,02 ppm, con un valor máximo de 40,60 ppm, el plomo arrojó una media de 98,74 y el zinc, 27,95 ppm, superando las 100 ppm solamente en 3 muestras. Estas determinaciones se condicen con la ausencia total, en superficie, de sulfuros de metales base y/o minerales producto de su alteración.
Las distribuciones de frecuencias obtenidas para los datos geoquímicos no transformados poseen un fuerte sesgo positivo; es decir, los valores más frecuentes se encuentran en los rangos más bajos con largas colas hacia los valores más altos. Mientras que en las distribuciones de los valores transformados en logaritmos naturales dichas colas disminuyen, tratándose, por lo tanto, de distribuciones lognormales.
Considerando las distintas texturas de cuarzo se tienen diferencias significativas (tabla 2), las texturas de reemplazo y maciza poseen altos tenores de mineralización, con medias de oro de 9,71 y 8,60 ppm, respectivamente; mientras que las muestras con textura bandeada alcanzan a 3,43 ppm de oro.
 
  nº muestras Ag (ppm) Au (ppm)
Textura de reemplazo (1) 26 129.2 9.71
Textura maciza (1) 23 260.1 8.6
Textura bandeada (1) 16 114.7 3.43
Sector El Dorado 14 9.52 0.09
Tabla 2. Contenidos medios de oro y plata de muestras de los sectores Monserrat(1) y El Dorado.
 

Por su parte, las muestras del sector El Dorado arrojan niveles de mineralización muy inferiores a los del sector Monserrat, con medias de oro y plata de 0,07 y 9,52, respectivamente.

 

CONSIDERACIONES FINALES Y CONCLUSIONES

El Dorado y Monserrat son depósitos epitermales de oro y plata, tipo baja sulfuración, constituidos por vetas cuarcíferas que se emplazan en andesitas de la Formación Bajo Pobre.
En el sector Monserrat se han reconocido, en las imágenes satelitales, lineamientos semicirculares; los que, enmarcados en la geología local, pueden ser interpretados como bordes de una caldera. El desarrollo del vulcanismo explosivo jurásico de la Formación Chon Aike produce el colapso del aparato volcánico y consiguiente formación de la caldera, la que es colmatada por varios flujos ignimbríticos. Mientras que en las áreas circundantes exteriores (de fuera de la caldera) se depositan las tobas y tufitas correspondientes a la Formación La Matilde. En la etapa de postcaldera se producen derrumbes en el borde de la misma originando las megabrechas, brechas monolíticas caracterizadas por el gran tamaño de sus clastos. Por último, la actividad volcánica póstuma, ha generado el emplazamiento del domo lávico ácido, que ha aprovechado las zonas de debilidad representadas por las fracturas anulares de borde de caldera para ubicarse.
La alteración hidrotermal presente en ambos depósitos puede clasificarse como fílica en las cercanías de las vetas y propilítica formando un halo difuso externo.
Todas las vetas reconocidas en el distrito presentan valores medios elevados de oro y plata, con contenidos muy bajos en metales base.
Los estudios sobre inclusiones fluidas del cuarzo macizo y de reemplazo revelan que sus salinidades son muy bajas y que han sido entrampadas en un rango de temperatura que va desde los 190° a los 280°C, temperatura a la cual se ve favorecida la precipitación del oro y la plata, según indicaran Schalamuk et al. [13], para éste y otros distritos cuarzo-auríferos del Macizo del Deseado. El comportamiento y distribución de la fase sólida de las inclusiones  trifásicas en cuarzo no es el de una fase hija, sino que se trataría de un residuo sólido que se incorporó en el momento de la formación de la inclusión. Como esta fase posee una elevada birrefringencia y suele encontrarse en las muestras que presentan textura de reemplazo, podrían ser pequeños residuos de calcita provenientes del cristal original, posteriormente reemplazado por cuarzo. Esta evidencia confirmaría que el material reemplazado es calcita en hojas. También se han reconocido escasas fases sólidas en el cuarzo con textura maciza, por lo que se podría suponer que este tipo de textura, al menos en algunos sectores, también reemplaza a calcita, sin originar pseudomorfos posiblemente debido a la velocidad y energía mayor del reemplazo.
La presencia de adularia y calcita, posteriormente reemplazadas por cuarzo, evidenciarían cambios repentinos de las condiciones de las soluciones durante la evolución del sistema hidrotermal, los que podrían ser atribuidos a un proceso de ebullición, que es un mecanismo eficaz para producir la precipitación del oro. La ebullición causa enfriamiento, oxidación y un incremento en el pH. Los metales preciosos ascienden sobre el nivel de ebullición y precipitan junto a pirita, cuarzo y una distintiva suite de elementos traza que consiste en el enriquecimiento poco profundo de antimonio, bario y arsénico, junto al oro.
Existe una clara diferencia entre los sectores Monserrat y El Dorado. En el primero de ellos, se reconocen texturas de cuarzo microcristalino y cristalino, principalmente de crecimiento primario y de reemplazo de minerales tabulares, originando las variedades en enrejado, fantasma, paralela y radiada. En cambio, en el último es más importante la calcedonia maciza y subordinado el reemplazo en enrejado por cuarzo microcristalino. Sumado a ello, el sector Monserrat presenta interesantes contenidos en oro y plata, hallados principalmente asociados a las texturas de cuarzo macizo y de reemplazo; por el contrario, en el sector de vetas El Dorado, dichos metales están prácticamente ausentes.
Por todo lo expuesto, se interpreta al área El Dorado emplazada en niveles someros dentro del sistema epitermal, coincidente con la zona de calcedonia maciza [9]. Por su parte, el sector Monserrat se habría formado en niveles más profundos, a una mayor temperatura, comprendida entre los 190° y 280°C, que se correlacionaría con la zona costriforme-coloiforme [9], en donde se produce la precipitación del oro y la plata (fig. 4).
 
 
  Fig. 4. Diagrama basado en el modelo de Buchanan [14] donde se observa el nivel de ebullición y las zonas de alteración  
hidrotermal: Pr: propilítica, Il-Se: illítica-sericítica, Ad: adularia, Si: silicificación. En él se han volcado las diferentes texturas  
reunidas en tres superzonas [9]: C: calcedonia maciza, CC: costriforme-coloiforme, Crist.: cristalina, y los intervalos  
correspondientes a los sectores El Dorado y Monserrat. 
(Si desea ver una copia de alta definición de la Fig 3, presione sobre la imagen).
 


 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

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[13] Schalamuk I.B., Ríos F.J., Fuzikawa K y Pimenta M.A., 1995. Fluid inclusion studies in epithermal auriferous-quartz veins of Macizo del Deseado, Santa Cruz, Argentina. Abstracts XIII Ecrofi, Volumen Especial del Boletín de la Sociedad Española de mineralogía, 18: 220-221. Barcelona.
[14] Buchanan L.J., 1981. Precious metal deposits associated with volcanic environments in the southwest. In Dickinson, W. R. and Payne, W. D. eds., Relations of tectonics to ore deposits in the southern cordillera. Arizona Geological Society, Digest, v. XIV, págs. 237-262.
 
AGRADECIMIENTOS

El autor expresa su agradecimiento a todo el personal del Instituto de Recursos Minerales (INREMI -UNLP), por el continuo apoyo brindado y la generación de un amplio marco de debate y cordial discusión. Especialmente se agradece a los Dres. I.B. Sachalamuk y R.O Etcheverry por la lectura crítica del manuscrito y las valiosas sugerencias realizadas.


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