El Desafío Ambiental

No cabe duda que la sociedad humana frente a su creciente tamaño demográfico (se estimaron unos 6.000 millones de habitantes en el año 2.000 y unos 7.000 millones para el 2.010) debe asimilar y modificar su actitud social y su relación con el medio natural, tan rápido como el avance tecnológico le impone. Ese cambio de actitud, es más profundo que pensar en políticas de distribución equitativa de recursos naturales (energéticos y no energéticos) o de impulsar una política ideal de desarrollo sustentable, que plantea un equilibrio entre el costo ambiental controlado y el beneficio del desarrollo social, y que debe ser acompañado por lo que se denomina “economía ecológica”.
Óptimamente, el encuadre de estas políticas debe ajustarse a indicadores preferentemente locales (y no globales) de calidad de vida que permitan sostener la diversidad socio-cultural. Cada población o región debería cuali-cuantificar sus propios indicadores de calidad de vida, que no necesariamente se asocian o centran en la idea de confort consumista. Se impone entonces que la sociedad revea su actitud omnipotente (casi divina para los agnósticos y divina para los creyentes) y dominante sobre la “cosa” natural o producida por el hombre (derechos adquiridos y reafirmados en la Constitución Nacional) y reconozca su dependencia y la finitud de la “cosa”.
Indudablemente, este cambio de actitud debe arraigarse desde la educación y obviamente desde la acción (una de las mejores maestras), entendiendo que la Universidad tiene un rol protagónico en este cambio, dado que su misión está centrada en la docencia y en las acciones fundamentales de investigación transferencia y extensión. Forma educadores, investigadores y profesionales que tienen la enorme responsabilidad de generar herramientas intelectuales y prácticas de cambio que permitan acercarnos en el presente y en el futuro al equilibrio deseado. El problema es que no es posible alcanzar un equilibrio sino se es conciente de los límites. Gráficamente podríamos instaurar el rango de variación del sistema, entre posturas ambientalistas ultraconservadoras y el consumismo indiscriminado. Precisamente, uno de los desafíos más grandes de la práctica universitaria está en conocer, enseñar y ejercer responsablemente acciones superadoras.