Logotipo

Pluralismo académico y político

Ing. Carlos Marcelo Rastelli, Consejero Superior Estudiantil 1983-1984. Sec. de Extensión Cultural y Difusión 1985-1986. Secretario General 1986-1992.
No tengo duda que la Universidad actual es mucho mejor.

Me resulta difícil pensar que a estas alturas pueda aportar un pensamiento original o atractivo sobre el denominado período de Normalización, por el que se conoce a la regularización de las instituciones de la vida Universitaria, para la plena recuperación de la Autonomía y los postulados de la Reforma de 1918.

Ante todo cabe decir que luego de algunas décadas de oscurantismo en los claustros universitarios, exacerbados durante el período 1976-1983 del llamado Proceso de reorganización, la llegada de la democracia, de la mano del presidente Raúl Alfonsín, representó para la vida universitaria la posibilidad cierta de la recuperación de las libertades de claustro, de expresión, de libre pensamiento para la plena vigencia de la tradición académica.

Ello así, en un marco de pluralismo académico y político, las autoridades democráticamente constituidas delegaron en la gestión Normalizadora la tarea de dar vida a la tradición creativa de la investigación, la docencia y la extensión, en la efervescente vocación de los claustros universitarios.

No puedo ni quiero omitir la mano firme y la idea clara de Carlos Alconada Aramburú al frente de Ministerio de Educación para refundar las Universidades Autónomas de la República Argentina.

A poco de andar, la voluntad de sus integrantes le dio vida a la Comunidad Universitaria, para que, sin que estuvieran exentos los paros, movilizaciones, debates y proselitismos, cada uno se permitiera desarrollar los talentos necesarios para la formación de una nueva Universidad. El nacimiento de una UNLP plural, creativa, comprometida y progresista, requería de todas las ideas y de todas las voluntades.

Me tocó participar primero como Consejero Superior, y más tarde como Secretario de Extensión, viviendo hasta la elección del primer Presidente, jornadas fundacionales que compartí con orgullo junto a figuras académicas trascendentes.

Debo mencionar la labor arrolladora y apasionada del Ing. Raúl Pessacq y del Ing. Pablo Lucchessi, los aportes singulares de Humberto Quiroga Lavié, el sereno consejo de Roberto Rollié, la experiencia de Luis Lima, el apoyo constante de César Mondinalli, la idea clara del Vasco Arrondo o de Oscar Giacomantone, la maestría de Andrés Ringuelet, y tantos otros amigos comprometidos que resulta imposible enumerar.

Tampoco puede omitirse la vocación militante que el claustro estudiantil acercó de la mano de Pirata Drake, Fufo Perez Aznar, Daniel Andrini, Daniel Salomón, entre tantos otros compañeros.

No tengo duda que la Universidad actual es mucho mejor. Sus calidades académicas y su servicio a la comunidad alcanzan un servicio de excelencia, aún cuando haya tanto por hacer.

Me queda la sensación de las cosas perdidas, cuando recuerdo debates abandonados: la visión universitaria de Raúl Pessacq no alcanzó para profundizar un modelo superador, inspirado en las ideas de una Universidad Departamal, Científica y con un sistema Científico mas activo por encima de mezquindades electoralistas.

Ya no formo parte de esa vida, mi labor profesional no se integra en los claustros. Sin embargo, recordando algunos amigos que ya no están y los otros que van encontrando el lugar de su retiro, no puedo eludir la sensación que todavía algunas libertades que faltan son los dolores que quedan.

21/09/2012 11:09
http://www.unlp.edu.ar/articulo/2012/9/21/la_palabra_agosto_2009_pluralismo_academico_y_politico
Los materiales de este Portal, salvo expresa aclaración, se comparten bajo Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina