Hacia una Universidad sustentable
Las construcciones fundamentales de la UNLP al menos en su etapa más crítica están encaminadas y están definidos los pasos básicos a seguir para completar las demandas principales de sus Facultades, Colegios, Institutos y Dependencias. Sin embargo, es necesario imaginarnos las obras que mejoren su calidad ambiental y le den el carácter definitivo a los edificios y espacios de cada uno de los ámbitos universitarios y generar las condiciones que permitan su desarrollo sano y sustentable.
Las condiciones cotidianas y del crecimiento universitario deben estar basadas en la sustentabilidad social y energética, a partir de la determinación de la huella de carbono y de la huella ecológica de la Universidad.
Nuestra institución debe procurar ser un ejemplo de búsqueda de calidad y sustentabilidad ambiental en sus conductas, en el uso de sus servicios y en sus programas de gestión.
La gestión de sus residuos, el ahorro energético en el consumo eléctrico y de gas, el uso racional del agua, la reducción en el uso del papel, la promoción del transporte masivo y del uso de energías limpias y renovables y la transformación de sus espacios exteriores para promover conductas saludables, recreativas y deportivas -entre otras- son líneas estratégicas que crecen en el plan universitario.
Por lo pronto avanzamos en la clasificación de los residuos –el papel es por lejos el que ocupa el volumen mayor y aspiramos a reducirlo reemplazando paulatinamente su uso por medios electrónicos en la producción de información, expedientes, libros, revistas, apuntes, recibos de sueldo y otros documentos académicos y administrativos.-, y en la atenta evacuación de los residuos peligrosos.
Implementamos un programa de optimización y control del uso eléctrico, con el que estamos colocando paulatinamente transformadores de media a baja tensión en toda la universidad. No obstante, aspiramos a ser una unidad de demostración de uso de energía solar para nuestro alumbrado exterior y de energías alternativas como el litio en unidades de transporte interno y en el propio tren universitario.
En la misma línea avanzamos con el gas y con el consumo de agua –ambos servicios tienen medidores que nos permiten hacer un seguimiento-, identificando y reparando pérdidas estructurales y puntuales en sanitarios y cañerías.
Impulsamos el uso del transporte masivo o saludable por parte de nuestra comunidad, entregando anualmente centenares de bicicletas a nuestros estudiantes, logrando que el municipio implemente el “boleto universitario” con descuentos del 50% en el costo del boleto mínimo, implementando becas de transporte de colectivos, ómnibus y tren para los que menos tienen, poniendo en marcha junto al municipio y la provincia, el “rondín universitario” que une al centro de la ciudad con los distintos ámbitos universitarios y gestionando el “tren universitario” –también con el apoyo del municipio, la provincia y la nación-, un servicio único y compartido con toda la comunidad, que lleva a nuestros estudiantes y trabajadores a las distintas facultades e institutos.
Por fin, estamos diseñando nuestros espacios exteriores en los grupos Bosque Este, Oeste, Norte y Parque Regional de Berisso equipándolos con circuitos aeróbicos, alumbrado peatonal, bancos y forestación adecuada, y definiendo claramente los espacios para los vehículos, a fin de volver natural y saludable su uso recreativo y de esparcimiento –más allá de las instalaciones deportivas- por parte de una Comunidad que crece cada día y que permanece muchas horas en el ámbito universitario.