|
Con un Taller Integrador se puso fin a las Jornadas de Debate
Ahora, una Comisión Especial redactará un texto alternativo a la Ley 24.521. Los ejes fueron la gratuidad, el ingreso irrestricto y el sistema evaluación y acreditación
Con un Taller Integrador encabezado por miembros de una Comisión Especial y del que participaron distintos representantes de la comunidad Universitaria, finalizaron las Jornadas de debate de la Ley de Educación Superior organizadas por la presidencia de la Universidad Nacional de La Plata. La apertura del Taller estuvo a cargo del ex Rector de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Carlos Pérez Rasetti.
Los documentos elaborados en las Jornada ??que se iniciaron el pasado miércoles- servirán como elementos para el análisis de los integrantes de la Comisión -designada por la presidencia de la UNLP en la última reunión del Consejo Superior- que elaborará un proyecto alternativo a la Ley actual. Esa Comisión, de la que participa como coordinador el vicepresidente la UNLP, Raúl Perdomo, está integrada por los decanos de Arquitectura, Néstor Bono; de Económicas, Luis Scuriatti; de Humanidades, Ana Barletta y de Bellas Artes, Daniel Belinche. Además participan los profesores de Derecho, Pablo Reca y de Veterinaria, Eduardo Pons; los graduados de Agrarias, Irene Velarde y de Ingeniería, Raúl Molinari, y los estudiantes de Medicina, Pablo Maciel y de Derecho, Guillermo Lasarte y otros representantes del movimiento estudiantil.
A continuación se presenta un extracto de lo dicho por los expositores a lo largo del Taller:
Carlos Pérez Rasetti:
??Es necesario reformular la LES con el objetivo de separar a las Universidades públicas de un modelo ideológico de mercado. Lo peor de la ley son algunos artículos que han pasado casi desapercibidos: por ejemplo, si una Universidad recauda por servicios -aranceles, servicios a terceros, extensión, etc.- la LES establece que el Estado no podrá reducirle el financiamiento. Este artículo es fatídico porque pone a la Universidad en el mercado. Si hoy cobramos un montón de cosas en la Universidad es porque sabemos que no nos van a reducir el financiamiento, y seguramente si ese artículo no existiera, no cobraríamos tantos servicios?.
??Además hay que revisar el siempre polémico tema de la acreditación: Es correcto que sea el Estado el que garantice y regule la calidad de las carreras de riesgo ??Medicina, por ejemplo- pero no es serio que la ley no advierta que tiene que ser el propio Estado que evalúa el encargado de financiar las mejoras indicadas.
El cuestionamiento no debe pasar por cómo se evalúa o quiénes eligen a los evaluadores; lo cuestionable es que se aplica una política para calificar en términos de mercado que pone a las Universidades frente a una encrucijada. Si una Universidad no supera la evaluación se queda sin alumnos, pero a su vez, para mejorar se requieren recursos, y una solución para obtenerlos es el arancelamiento de la educación.
Pablo Reca:
??Uno de los profundos aquelarres de la Ley de Educación Superior es la pretensión hegemónica, absurda y uniformista de, so pretexto de articular la educación superior, equipara en un mismo texto normativo instituciones que no guardan equiparación alguna. Es indudable que la universidad privada cumple finalidades importantes, serias y respetables, pero no tiene los fines que sí tiene la Universidad pública. Las Universidades Nacionales le suman a esos fines formativos e instructivos un inevitable fin educacional con un compromiso público perfectamente definido con la sociedad que la sustenta?.
Luis Scuriatti:
??Autonomía sin financiamiento no es autonomía sino simple declamación. En forma permanente la Universidad viene siendo apretada por un cinturón que la ahoga económicamente, de modo que la autonomía sólo se ve reflejada en la libertad académica ??libertad que consideramos necesaria pero insuficiente porque no sirve ser autónomos sin plata.
El régimen de la LES no asegura ningún financiamiento para ningún proyecto universitario, sólo declama que corresponde al estado el financiamiento de la Educación superior. Ante este escenario, en los últimos 20 años nuestra Universidad jamás pudo realizar un proyecto a largo plazo; apenas se puede pensar de un año para el otro. Esto ocurre porque cuando se define el presupuesto nacional, la asignación de recursos que el ejecutivo proyecta está en torno a las prioridades políticas del gobierno de turno: si somos prioridad estaremos bien, y si no lo somos estaremos mal.
Necesitamos tener garantías de sustentabilidad que permitan conocer con qué recursos va a contar la Universidad, y esto jamás ocurrió en la Argentina. La sustentabilidad se asegura fijando para siempre el presupuesto universitario a variables macroeconómicas, por ejemplo, un porcentaje determinado del PBI. De esta manera, en base a proyecciones sabremos que si la economía mejora, tendremos más recursos, y si empeora, tendremos menos. Esto permite tener un horizonte que hoy por hoy no tenemos?.
Néstor Bono:
??La Ley de Educación Superior nos pone frente al peligro de adoptar modelos de Universidad similares al que rige hoy en Chile, donde los profesionales que egresan cargan sobre sus espaldas una mochila que alcanza los 25 mil dólares. Este tipo de modelo no hace más que aumentar la exclusión y la desigualdad social y por eso tenemos que ser muy cuidadosos con las decisiones que tomemos y comprometernos con la Universidad Pública, la gratuidad de la enseñanza y el ingreso irrestricto, que son palancas necesarias para el desarrollo del país?.
Daniel Belinche:
??La LES expresa simbólicamente la década del '90 y su hipótesis del crecimiento del mercado y su derrame de riqueza sobre el conjunto de la población, donde las universidades debían acompañar ese proceso y formar cuadros técnicos capaces de insertarse en ese mercado y ser funcionales al sistema. Hoy es claro que nada de eso ha ocurrido.
Este encuentro es auspicioso para poder llegar el año que viene a una instancia superadora a través de una Asamblea Universitaria. Salir de esta ley es salir de un modelo que vincula a las Universidades a los intereses de organismos extranjeros. Esta ley nos da también el sistema de cupos en Medicina que no se corresponde con un país que tiene un 50 por ciento de pobres, un salario promedio de 700 pesos con una canasta familiar que llega a los 1700 pesos?.
Los documentos elaborados en las Jornada ??que se iniciaron el pasado miércoles- servirán como elementos para el análisis de los integrantes de la Comisión -designada por la presidencia de la UNLP en la última reunión del Consejo Superior- que elaborará un proyecto alternativo a la Ley actual. Esa Comisión, de la que participa como coordinador el vicepresidente la UNLP, Raúl Perdomo, está integrada por los decanos de Arquitectura, Néstor Bono; de Económicas, Luis Scuriatti; de Humanidades, Ana Barletta y de Bellas Artes, Daniel Belinche. Además participan los profesores de Derecho, Pablo Reca y de Veterinaria, Eduardo Pons; los graduados de Agrarias, Irene Velarde y de Ingeniería, Raúl Molinari, y los estudiantes de Medicina, Pablo Maciel y de Derecho, Guillermo Lasarte y otros representantes del movimiento estudiantil.
A continuación se presenta un extracto de lo dicho por los expositores a lo largo del Taller:
Carlos Pérez Rasetti:
??Es necesario reformular la LES con el objetivo de separar a las Universidades públicas de un modelo ideológico de mercado. Lo peor de la ley son algunos artículos que han pasado casi desapercibidos: por ejemplo, si una Universidad recauda por servicios -aranceles, servicios a terceros, extensión, etc.- la LES establece que el Estado no podrá reducirle el financiamiento. Este artículo es fatídico porque pone a la Universidad en el mercado. Si hoy cobramos un montón de cosas en la Universidad es porque sabemos que no nos van a reducir el financiamiento, y seguramente si ese artículo no existiera, no cobraríamos tantos servicios?.
??Además hay que revisar el siempre polémico tema de la acreditación: Es correcto que sea el Estado el que garantice y regule la calidad de las carreras de riesgo ??Medicina, por ejemplo- pero no es serio que la ley no advierta que tiene que ser el propio Estado que evalúa el encargado de financiar las mejoras indicadas.
El cuestionamiento no debe pasar por cómo se evalúa o quiénes eligen a los evaluadores; lo cuestionable es que se aplica una política para calificar en términos de mercado que pone a las Universidades frente a una encrucijada. Si una Universidad no supera la evaluación se queda sin alumnos, pero a su vez, para mejorar se requieren recursos, y una solución para obtenerlos es el arancelamiento de la educación.
Pablo Reca:
??Uno de los profundos aquelarres de la Ley de Educación Superior es la pretensión hegemónica, absurda y uniformista de, so pretexto de articular la educación superior, equipara en un mismo texto normativo instituciones que no guardan equiparación alguna. Es indudable que la universidad privada cumple finalidades importantes, serias y respetables, pero no tiene los fines que sí tiene la Universidad pública. Las Universidades Nacionales le suman a esos fines formativos e instructivos un inevitable fin educacional con un compromiso público perfectamente definido con la sociedad que la sustenta?.
Luis Scuriatti:
??Autonomía sin financiamiento no es autonomía sino simple declamación. En forma permanente la Universidad viene siendo apretada por un cinturón que la ahoga económicamente, de modo que la autonomía sólo se ve reflejada en la libertad académica ??libertad que consideramos necesaria pero insuficiente porque no sirve ser autónomos sin plata.
El régimen de la LES no asegura ningún financiamiento para ningún proyecto universitario, sólo declama que corresponde al estado el financiamiento de la Educación superior. Ante este escenario, en los últimos 20 años nuestra Universidad jamás pudo realizar un proyecto a largo plazo; apenas se puede pensar de un año para el otro. Esto ocurre porque cuando se define el presupuesto nacional, la asignación de recursos que el ejecutivo proyecta está en torno a las prioridades políticas del gobierno de turno: si somos prioridad estaremos bien, y si no lo somos estaremos mal.
Necesitamos tener garantías de sustentabilidad que permitan conocer con qué recursos va a contar la Universidad, y esto jamás ocurrió en la Argentina. La sustentabilidad se asegura fijando para siempre el presupuesto universitario a variables macroeconómicas, por ejemplo, un porcentaje determinado del PBI. De esta manera, en base a proyecciones sabremos que si la economía mejora, tendremos más recursos, y si empeora, tendremos menos. Esto permite tener un horizonte que hoy por hoy no tenemos?.
Néstor Bono:
??La Ley de Educación Superior nos pone frente al peligro de adoptar modelos de Universidad similares al que rige hoy en Chile, donde los profesionales que egresan cargan sobre sus espaldas una mochila que alcanza los 25 mil dólares. Este tipo de modelo no hace más que aumentar la exclusión y la desigualdad social y por eso tenemos que ser muy cuidadosos con las decisiones que tomemos y comprometernos con la Universidad Pública, la gratuidad de la enseñanza y el ingreso irrestricto, que son palancas necesarias para el desarrollo del país?.
Daniel Belinche:
??La LES expresa simbólicamente la década del '90 y su hipótesis del crecimiento del mercado y su derrame de riqueza sobre el conjunto de la población, donde las universidades debían acompañar ese proceso y formar cuadros técnicos capaces de insertarse en ese mercado y ser funcionales al sistema. Hoy es claro que nada de eso ha ocurrido.
Este encuentro es auspicioso para poder llegar el año que viene a una instancia superadora a través de una Asamblea Universitaria. Salir de esta ley es salir de un modelo que vincula a las Universidades a los intereses de organismos extranjeros. Esta ley nos da también el sistema de cupos en Medicina que no se corresponde con un país que tiene un 50 por ciento de pobres, un salario promedio de 700 pesos con una canasta familiar que llega a los 1700 pesos?.
20/05/2005 12:00
Email de contacto:









