Fue un constructor de la ética, impulsor de la educación y defensor de la ciencia. René Gerónimo Favaloro, egresado de la Universidad Nacional de La Plata se destacó como cardiocirujano y alcanzó un reconocimiento a nivel mundial por sus aportes a la medicina.
Por sus logros y su ímpetu educador, en el 2005 la UNLP le otorgó el título de Doctor Honoris Causa post mortem.
Nació el 12 de julio de 1923 en la ciudad de La Plata. Su padre era carpintero, su madre modista y creció en el barrio “el mondongo”. El Colegio Nacional Rafael Hernández fue el lugar donde cursó sus estudios medios, para luego iniciar su carrera universitaria en la Facultad de Ciencias Médicas. Se graduó en 1949, mostrando un particular interés por las intervenciones cardiovasculares, una orientación que recién comenzaba a desarrollarse.
Luego de concluir una etapa como médico rural, en Jacinto Araúz, provincia de La Pampa, se capacitó en la Cleveland Clinic de Ohio, Estados Unidos. En 1967, desarrolló lo que fue el principal trabajo de su carrera: la primera aplicación satisfactoria de la técnica del bypass coronario. Este procedimiento fue un hito mundial. Sus libros y conferencias se configuraron como trascendentales aportes a los profesionales de la medicina.
Su regreso a la Argentina estuvo marcado por su intención de fundar un centro de alto nivel que combinara la atención médica, la investigación y la educación. En 1975 creó la Fundación Favaloro, que adquirió una reconocida reputación científica internacional. Tenía el convencimiento de que “la ciencia es una de las formas más elevadas del quehacer espiritual pues está ligada a la actividad creadora del intelecto, forma suprema de nuestra condición humana”.
Su proyecto continuó creciendo. En 1992 llegó la apertura del Hospital Universitario, orientado a brindar prestaciones de excelencia, basadas en la tecnología de avanzada, al servicio del humanismo médico.
Falleció el 29 de julio de 2000 y tres años después se le otorgó el reconocimiento definitivo a la Universidad Favaloro. Esto fue, asimismo, en memoria al proyecto institucional inspirado por su fundador, que siempre quiso ser recordado, por sobre todas las cosas, como docente.
“A los jóvenes les pido que entiendan que lo material es temporario, lo que perdurará para siempre serán los ideales y entre ellos la gran convocatoria debería ser educación y desarrollo científico, en busca de una sociedad en la que la equidad social sea prioritaria”, palabras de un hombre que buscó contribuir dentro y fuera de su profesión al desarrollo ético del ser humano. René Favaloro, un hombre que enseñó con el ejemplo.












