Las últimas décadas fueron signadas por el crecimiento exponencial de las carreras de posgrado en la Argentina. La sanción de la tan mentada Ley de Educación Superior y la creación de la Coneau fueron dos instancias de control, una normativa y otra regulativa, que sin lugar a dudas significaron dos apuestas fuertes para ordenar un crecimiento, casi diría una eclosión, que paralelamente fue de orden cualitativo y cuantitativo. A la luz de los tiempos y espacios transcurridos desde ese intento re-fundacional de los estudios de posgrado, hoy podemos pensar que los objetivos iniciales de regulación se cumplieron solo parcialmente y que se ha abierto un camino repleto de desafíos.
¿Qué sucedió durante estos años en la formación de posgrado en las Humanidades y las Ciencias Sociales? En primer lugar en nuestras universidades nacionales, y también en las universidades privadas que se desarrollaron durante este período, se produjo una consolidación del doctorado en tanto forma canónica del posgrado. Se afianzaron los espacios de doctorado tradicionales en Historia, Letras, Filosofía, sobre todo algunos que durante la dictadura habían sido obturados, y paralelamente se crearon nuevos doctorados en áreas que aún no los tenían, tales como Geografía, Ciencias Sociales, Trabajo Social y Bellas Artes. A su vez se produjo un incremento masivo de formas de posgrado intermedias, maestrías y especializaciones, que canalizaron conjuntamente demandas investigativas y profesionalistas pero que, en la mayoría de los casos, no tuvieron una articulación desestructurada en el curriculum de posgrado. Estas formas de posgrado intermedias crecieron autónomamente (y a veces anárquicamente), destinadas a satisfacer demandas de la sociedad sobre temas cuyo análisis y profundización requería de la intervención de la Universidad. Como ejemplo cabe destacar la Maestría en Historia y Memoria y la Especialización en Enseñanza de Español como Lengua Segunda y Extranjera.
El proceso además se complejizó debido a otro aspecto muy importante que excede el ámbito nacional: una nueva conceptualización de los estudios de posgrado en el mundo universitario. Mientras que hasta la década del ochenta los doctorados y los posgrados en general eran considerados la coronación de una carrera académica, esta valoración cambió radicalmente en los últimos años, cuando la formación de posgrado pasó a ser entendida como un primer paso necesario de dicha carrera, efectuado además inmediatamente a la finalización de los estudios de grado.
¿Qué acciones impactaron en este complejo universo del posgrado en la Argentina? Sin lugar a dudas fue de significativa importancia el desarrollo de un sistema de becas, a partir de instituciones nacionales e internacionales que otorgaron ayudas para investigación cada vez más directamente orientadas a las realizaciones de estos estudios. No resulta anodino el hecho de que actualmente la primera beca que otorga el Conicet sea de formación doctoral y asimismo la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica propicia la inclusión de becarios doctorales en los proyectos de investigación.
Este estado de cosas da la pauta de un paisaje ecléctico y en transformación del posgrado en nuestro país, que requiere revisiones y adecuaciones a una nueva realidad. El impacto tecnológico, la afluencia de alumnos extranjeros, el incremento de modalidades de cursada a distancia, la conexión dispar con los estudios de grado, obligan a pensar en una futura articulación del sistema de posgrado en la cual se contemplen las especificidades disciplinarias y las diferencias institucionales, por la que también se incluya el diseño de lineamientos nacionales con vistas al mejoramiento de las relaciones regionales e internacionales.
Un largo camino ya ha sido recorrido, quizás ahora debamos centrarnos en la creación de foros de debate en ámbitos nacionales e internacionales para discutir políticas educativas y de investigación que funcionen cohesionadamente. En este horizonte, la Universidad Nacional de La Plata, sin lugar a dudas, está posicionada para contribuir activamente al futuro del posgrado en el área de las Ciencias Sociales y las Humanidades.









