En el verano de 2008 y 2009, junto a la casa de estudios madrileña, la UNLP desarrolló la Escuela Complutense Latinoamericana (ELC), una iniciativa de carácter formativo para potenciar la cooperación universitaria internacional.
Con 10 cursos el primer año y 14 el segundo, el programa brindó una formación de alto nivel y el acceso a contenidos que no cuentan con oferta suficiente en la región y con puntaje acreditable para carreras de posgrado. La Universidad lo reeditará en 2011.
En 2006, la Universidad Complutense de Madrid puso en marcha la Escuela Complutense Latinoamericana (ELC), con el objetivo de potenciar la cooperación de ámbito internacional, promoviendo actividades que incrementen los lazos de unión entre las instituciones y, en especial, entre los miembros de la comunidad universitaria. La Escuela surgió como un punto de encuentro entre España y América Latina, para que docentes y estudiantes de distintas instituciones de educación superior compartan sus conocimientos y se enriquezcan con el intercambio de experiencias.
En ese marco, la casa de estudios española suscribió un convenio con la Universidad Nacional de La Plata, que se plasmó en la edición, durante dos años consecutivos, de la denominada Escuela de Verano. El programa se llevó a cabo a los largo de dos semanas intensivas, durante el mes de febrero en 2008 y 2009, en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Económicas.
El coordinador del programa, el Médico Veterinario Eduardo Rafael Pons, destacó que “una de las particularidades de esta experiencia conjunta fue que la mitad de los profesores que participaron de ella pertenecían a la UNLP y la otra mitad a la universidad Complutense. Además, había un director de La Plata y otro español por cada curso. Entre ellos hubo una comunicación muy fluida y por medio del intercambio de correos electrónicos organizaban en conjunto el trabajo”.
La oferta académica del primer año estuvo conformada por 10 cursos de posgrado, mientras que la segunda edición, contó con 14, debido al aumento en la demanda de interesados en participar del programa. En 2009 asistieron 390 alumnos de 12 nacionales diferentes, incluyendo a Brasil, Chile, Corea del Sur, Panamá, México o Cuba, entre otras.
“Se hizo una oferta de la Escuela de Verano en todos los países de habla hispana, lo que permitió que entre los alumnos hubiera varios extranjeros, lo que favorecía el intercambio, el conocimiento de otras realidades. Incluso los profesores nacionales acordaban trabajos de investigación con los españoles”, resaltó Pons, quien se desempeña como Secretario de Extensión de la Facultad de Ciencias Veterinarias.
Otra característica sobresaliente del programa fue que todos los cursos que lo integraban eran acretidables para seguir una carrera de posgrado, tantos doctorados, como maestrías o especializaciones, otorgando entre 4 y 5 puntos. Si se tiene en cuenta que para cursar un doctorado se exigen 15 créditos, por medio de la Escuela de Verano los alumnos obtenían alrededor de un tercio de ese requi-sito indispensable.
Un excelente plantel docente
Una de las bases de la excelencia de la Escuela Complutense Latinoamericana está constituida por el alto nivel académico de los docentes que participan de la experiencia. La segunda edición contó con 50 profesores de prestigio de ambas universidades, 28 de los cuales asumieron la codirección de los cursos, 14 pertenecientes a la casa de estudios de Madrid y 14 de la Universidad.
Otras cifras que demuestran la importancia del trabajo conjunto entre ambas instituciones, además de la preparación de los docentes platenses son las siguientes: de un total de 700 horas cátedra que se impartieron en los cursos, a razón de 60 por cada uno, 368 fueron dictadas por profesores de la UNLP, mientras que 332 estuvieron a cargo de catedráticos españoles. Esto implica que el 52,6 por ciento de las horas correspondieron a la Universidad y el 47,4 por ciento restante a la UCM.
El coordinador de las dos ediciones de la Escuela de Verano, Eduardo Pons, hizo hincapié en el esfuerzo realizado por la UNLP, antes y durante su puesta en marcha. “El segundo año nos fue relativamente más sencillo el trabajo, que implicaba realizar la difusión, hacer la selección de cursos entre las propuestas de las facultades y una vez que los cursos ya estaban funcionando, coordinar la entrega del material a los alumnos en tiempo y forma, los horarios de los cursos o incluso las condiciones de temperatura de las aulas”.
Cabe destacar que todos los alumnos, docentes y no docentes de la Universidad que participaron de los cursos obtuvieron el 75 por ciento de beca del total del arancel, un 50 por ciento otorgada por la UCM y el 25 por ciento restante asumido por la UNLP.
Continuar la experiencia
Debido al saldo altamente positivo que dejó el trabajo compartido con la Universidad Complutense de Madrid, la UNLP proyecta llevar adelante su propio programa de cursos de posgrado de verano, con la mirada puesta en el mes de febrero de 2011. Tendrá las mismas características de la Escuela de Verano articulada con la institución española.
El médico veterinario Pons aseguró que “la intención es consolidarlo como un programa propio, que tenga un carácter internacional, invitando a docentes del exterior. Cada unidad académica convocará a los profesores que le parezca conveniente, en base a su disciplina. Para llegar a tiempo con el proyecto, la organización tendrá que ponerse en marcha desde principios de 2010. El trabajo incluye, entre otras cosas, la selección de los cursos, la comunicación de los directores, la difusión y la búsqueda de sponsors”.
Tal y como lo describe el coordinador del programa de cursos de posgrado, la relación con la casa de estudios madrileña aportó lo que en inglés se conoce como “Know How”, es decir, el “saber hacer”, el conocimiento para poner en marcha una actividad de estas características. “Lo más importante no es solamente tener la idea, lo fundamental es conocer los puntos críticos y las dificultades y eso lo hemos aprendido. Por eso podemos mejorar la difusión, la matriculación, la forma de poner en marcha 14 cursos al mismo tiempo, de líneas totalmente diferentes”, sostuvo Eduardo Pons.












