En el marco de la devastadora inundación que dejó el temporal del 2 de abril, la UNLP tuvo un papel central, y sin precedentes, poniendo en funcionamiento un operativo de contención social del que fueron parte cientos de voluntarios.
El Consejo Social, en este contexto crítico, se reafirmó como una herramienta eficiente de la Universidad, frente a un desastre que dejó más de 50 muertos y perdidas materiales millonarias.
Este órgano multisectorial se encargó de organizar las tareas de asistencia a las familias en los barrios afectados por la inundación. El Consejo Social, además, está a cargo de coordinar la búsqueda de soluciones de corto plazo, para los damnificados, así como las acciones generadas en las diferentes facultades de cara a prevenir las consecuencias en posibles desastres similares.












