Sus deseos de educar y descubrir vocaciones, terminaron por generar una verdadera influencia de la cultura argentina. Pedro Henríquez Ureña fue un profesor dominicano que persiguió el sueño utópico de la unidad en la Patria Grande. Por ello, llevo adelante su vida persiguiendo este ideal.
Había nacido en la capital de República Dominicana, la ciudad de Santo Domingo, el 29 de junio de 1884 en el seno de una familia de intelectuales. Su madre, Salomé Ureña fue una gran poetisa dominicana; y su padre, Francisco Henríquez y Carvajal, era médico, abogado, escritor, y político.
Luego de finalizar sus estudios secundarios, Pedro viajó hacia Estados Unidos, y comenzó, de este modo, el que se convertiría en un largo recorrido por países como Cuba, México, España y Argentina. Este itinerario lo alejaría por casi todo el resto de su vida de su país natal.
En su experiencia mexicana, Henríquez Ureña estudió Abogacía, ejerció la docencia y se vinculó con personalidades que luego se convertirían en grandes intelectuales mexicanos. Entre ellos, puede mencionarse a Alfonso Reyes, Julio Torri, José Vasconcelos. Además, se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Minesota, EEUU.
Su llegada a la Argentina se produjo en 1924. Comenzó entonces una estadía que marcaría su vida e iniciaría una notable influencia en la vida académica y cultural de nuestro país por parte del dominicano. Colaboró con la legendaria revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo.
Se desempeñó como docente de Literatura. Dio clases en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la Universidad Nacional de La Plata. Uno de sus reconocidos alumnos fue Ernesto Sábato, quien siempre lo reconoció como inspirador de su carrera literaria: “su filosofía, su lucha contra el positivismo, sus ensayos literarios y filológicos, todo formó parte de sus silenciosa batalla por la unidad y por la elevación de nuestros pueblos”.
Además, fue uno de los fundadores de la Universidad Popular Alejandro Korn, y junto con el filósofo socialista Alejandro Korn, Raimundo Lida, el historiador José Luis Romero y el ensayista Ezequiel Martínez Estrada, formó parte de la intelectualidad. Con Pedro entraron al país los estudios hispanoamericanistas, filológicos, estilísticos y lingüísticos.
Su obra se basó en aquella utopía latinoamericana de la unidad e independencia espiritual. Entre las publicaciones se destacan: Apuntaciones sobre la novela en América (1927), Seis ensayos en busca de nuestra expresión (1928), y Sobre el problema del andalucismo dialectal de América (1937), e Historia de la cultura en la América Hispánica (1947).
Murió el 11 de mayo de 1946, mientras viajaba en tren hacia La Plata para dar clases en el Colegio Nacional. El 26 de octubre de 1990, la Municipalidad lo declaró Ciudadano Ilustre Post Mortem. Pedro Henríquez Ureña, un intelectual crítico que marcó indeleblemente el universo cultural argentino.












